El Centauro Bigotudo

No existe distancia física que impida el abrazo de las almas

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Los Sobrevivientes

Published by Ariesky Castillo under on 13:15



LOS SOBREVIVIENTES



Todo está cada vez más deshabitado
y madura la hierba y el desnudo silencio,
las palabras mudas
y el temor reflejado en todos los rostros a la vez.
Uno debe mostrar la otra cara, merecerse la tierra que pisa.
Tenemos suficiente suelo para todos pero somos incapaces de repartirlo.
La gente olvida,
ya no hay recuerdos,
es mejor, porque los recuerdos nos hacen débiles,
y aunque no sepamos de orgasmos,
llevando mutilada la voz,
sabemos que sólo los más fuertes sobreviven.
La sensibilidad está condenada a un camino breve.
Todo está cada vez más deshabitado,
creo que ganaremos,
aunque ya nadie sabe qué ganamos,
nadie es capaz de rescatar la fe
que escapó junto a las cenizas
para convertirnos en sobrevivientes.
Hoy maté a un poeta, traía la foto de sus hijos
y lo maté, traía versos maravillosos y lo maté,
traía cartas de amor y lo maté,
podría ser mi padre y lo maté con mis manos.
A mi lado nadie escribe versos,
nadie sueña con educar a sus hijos.
Estamos ocupados con sobrevivir.
Siento que acabo de matar a mi pasado, o lo que pude ser,
o el recuerdo de mamá curándome el asma,
prometiéndome canciones y juguetes,
pero mi salud sólo trajo la canción de los cañones
y un terreno helado con el fango a la rodillas
que hay que merecerse guillotinando el amor todos los días,
mientras la muerte salta por las bocas del pueblo o sus fantasmas,
porque las almas se han ido.
Todo está cada vez más deshabitado,
los ángeles lo saben y mutilan sus alas,
porque saben que los ángeles tampoco sobreviven
y sólo es inmortal la soledad,
el vacío que habita en los sobrevivientes.

"Carta de un Demente" en la voz del autor

Published by Ariesky Castillo under on 11:29

TORONTO, CIUDAD DE MI ESPERANZA

Published by Ariesky Castillo under on 14:51


TORONTO, CIUDAD DE MI ESPERANZA
A Patricia

Llueve un amanecer como el suspiro de las hojas,
Una hoguera de náufragos.
Sueños que alguna vez mutilé de mi garganta
Hoy regresan con alas y otros nombres.
Nacen de esta ciudad,
Llegan al cielo,
Me hechizan con el Niágara y sus pinos,
Mientras me llueve la magia de esta ciudad siempre mía,
Aguardando mi nave, cual si fuese mi Penélope,
O alguna musa que avizora la esperanza
Con su mirar de fuego inagotable,
Sus manos de luz,
Su risa de luz,
Su cuerpo de luz,
Desnuda los icebergs que albergó mi fe,
Anida en mi pecho como un ave migratoria,
Un ser alado que me hace sentir una montaña.
Al fin puedo decir quien soy
Y tú me alientas,
He tenido un abrazo con mi alma y tú me alientas,
Porque veo las cenizas de mis penas
Y me alientas,
Me elevas,
Me impulsas
A buscar el infinito de mis ancias,
Mientras me inundo de ti,
Porque soy otra ciudad sepultada por el mar
Y hoy andas tú por estas viejas calles que me habitan,
Para que llueva este amanecer sobre mis ojos
Cuando brotas en cada poro de mi cuerpo,
Cuando tus labios se funden en los mios,
Cuando resucitamos de la nada,
Cuando el mundo se aparta de nosotros para mirarnos desde abajo

Triste Ciudad

Published by Ariesky Castillo under on 12:35


TRISTE CIUDAD



Tengo cientos de galeones hundidos en la profundidad de mi esperanza,
Decenas de armadas invencibles convertidas en cenizas.
Son una carga pesada que me roba el impulso,
Son como dardos que destrozan mis alas enfermas de reposo,
Es la ausencia de Dios que no regresa, no me mira con los pies descalzos
Y el alma que renuncia a la derrota.
¿Son estos mis sueños, los ambiciosos,
Los inmaduros ?­
¿Los que inundaban mis venas y enarbolaban banderas de triunfo en los puertos distantes?
He sufrido más derrotas que el Imperio Persa
Y mi orgullo cabalga como el primer día,
No tengo ejército
Ningún soldado se atrevería a seguirme,
Mucho menos a entenderme.
(Los soldados tienen prohibido pensar).
¿Cuánto tardaremos en reconstruir esta ciudad,
Agrietada por el golpe de la ausencia?
¿Cuándo dejaremos de robarnos la esperanza, esculpiendo la miseria en nuestro mármol?
¿Acaso nadie ve que el parque esta llorando,
Que la iglesia esta llorando,
Que los edificios, las ruinas, el prado y sus estatuas
Lloran por las enlodadas calles de esta ciudad que duerme en mi pecho?
Como una gaviota tímida y enferma,
A través de sus campanas dejan escapar un gemido de nostalgia,
Por lo que alguna vez fue,
O tal vez por la ceguera de sus hijos,
O tal vez porque empezamos a dolerle
Y ahora somos un cáncer que habita sus pulmones.
¿Acaso porque brindamos por los que se van y no por los que luchan,
Mientras las familias se ahogan en el barro?
¿Acaso porque aun sigo cabalgando sin ejército
Y soy el único que conserva el orgullo?

El Poeta Clásico

Published by Ariesky Castillo under on 12:11


El poeta crucense José Ángel Buesa (1910-1982) logró que su poesía atravesara los continentes y el tiempo. Tuve una novia que guardaba celosamente un libro de él en su mesita de noche y también, recientemente, ví a un joven transcribiendo un poema de este poeta cubano para su amada. A la vez que me sorprendía, me llenaba de orgullo ver que al poeta de mi tierra aún lo siguen leyendo los jóvenes de hoy. El tiempo se ha burlado de aquellos que lo criticaban diciendo que su poesía era cursi , trivial y pasada de moda. El famoso escritor argentino Borges decía que un libro clásico es el que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad. Tomando en cuenta esta afirmación del escritor entonces este poema de Buesa, que aparece a continuación, es un clásico:


Poema del renunciamiento


Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,

fingiré una sonrisa, como un dulce contraste

del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.


Soñaré con el nacar virginal de tu frente;

soñaré con tus ojos de esmeralda de mar;

soñaré con tus labios desesperadamente;

soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.


Quizás pases con otro que te diga al oído

esas frases que nadie como yo te dirá;

y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,

te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.


Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,

como un sueño que nunca lograré realizar;

y el lejano perfume de mi amor imposible

rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.


Y si un día una lágrima denuncia mi tormento

-el tormento infinito que te debo ocultar-

te diré sonriente: "No es nada... Ha sido el viento."

Me enjugaré la lágrima... y jamás lo sabrás.

Doble Rostro de Espuma

Published by Ariesky Castillo under on 15:00

Tuve mi mano ausente mucho tiempo,
Lejos del mar,
Con el fracaso a cuestas,
Y las pupilas rotas,
Vendiendo falsedades, inventando pasiones.
Tuve mi mano presa en doble rostro de espuma,
Presa de carcajadas, trucos y ladrones,
Con la desnudez y frustración de un aficionado al arte,
Dejando escapar el universo tras la puerta,
Como el impotente decapita el impulso,
Por declararme débil,
Por no darle el pecho al rostro de mi alma.
Pero al llegar tu mano de sueño y de tormenta,
Experimento un sismo que fecunda mis dedos,
Agrietando la voz de lo imposible.
Tu mano de Mesías
Alzando moribundos,
Disecando el polvo,
Moliendo los relojes.
Ciudad que se estremece se salva del silencio,
Escapa del cansancio, estruja la rutina.
Te adueñas de la luz
Y los faroles muestran sus galas esta noche.
Noche que no es común bajo tus pies de azúcar.
Tu mano que desviste
Secretos de los muros.
Comienzo a escuchar y la calle respira,
Canta, llora, ríe, sueña.
Tu mano tan divina como un ángel,
Sale a volar
Y mis ojos no la entienden,
Sale a volar
Y lo hace con mis alas.

My Park

Published by Ariesky Castillo under on 14:01


I have walked many years
in this city
kept faith and fast…
T. S. Eliot

He asumido este parque y sus aves nocturnas,
la mirada de sus perros,
mientras bebo café en la esquina,
entre el humo irremediable del fumador
que se ha vuelto a jugar el 09.
He guardado la voz de los amigos,
luna de trova y licores
a doce campanadas del reloj de la iglesia,
(testigo de mis pasos y desvelos),
también estas calles de botellas rotas
junto al polvo, sus fantasmas
y el demente que recoge cabos de cigarro,
noches de tertulia,
los que gritan: I fight for listen my rock,
secretos de ebrios mendigos.
Este parque me zurce a su urna de cristal,
sin mapa,
sin puerto entre los icebergs.
Soy el Ulises que navega en su hechizo,
seduce con la imagen de una mujer de porcelana,
(diosa del invierno y lo deshabitado),
a mí que comparto sus heridas
y esculpo pan con fauces de dolor.
Yo que he lanzado arroz
a los pies de Santa Bárbara y sus tambores,
citando a Buesa ante la carne, la colonia de una
dama
que lo atravieso en la tarde
junto al auto que arranca los hermanos,
fundiéndome al danzón de su glorieta,
mientras guardo diciembres,
comparsas,
secretos y erotismos a la sombra del banco,
disemino en mi sangre llanto de rosas,
un asta y el apóstol.
Él solo condena con su virus,
me absorbe,
me disuelve,
me extermina,
como Cronos tragándose a sus hijos.


Carta de un Demente

Published by Ariesky Castillo under on 12:14


Si te vas esta noche y tengo que perder tu rostro para siempre,
¿Qué me quedará para seguir viviendo?,
Nada vive con tu ausencia,
Quedaré como la luna repleto de cráteres y sin oxígeno,
Me convertiría en otro satélite errante,
Perdería la orbita de mi curso,
Me iría consumiendo hasta ser un meteorito.
Creo que los cometas son eso:
Restos de mundos que alguna vez vivieron sus cuatro estaciones muchos años,
Mundos que agotaron la energía,
El impulso para girar,
Y se apagaron para siempre.
(La ausencia es algo que suele apagar los espíritus.)
Si te vas esta noche y arrancas la música,
Me dejarás sordo,
Sería un suicido para mis tímpanos,
(Fieles corceles del atroz gemir que escapa de tus labios,
O poderosos violines de suave invitación a la locura).
Si te vas esta noche y no me llevas contigo,
En la desnudez de tus pies te llevarás mi casa, mi paz y mi tormenta,
Me llevarás el tiempo
Pegado a tu espalda que es el mapa de mis manos.
Y me llevarás grabado a tu piel como un tatuaje,
Tu piel que no tiene ni el más mínimo espacio virgen de mis huellas,
Tu piel que es la alfombra del desorden,
Lo prohibido, lo sagrado….
Si te vas esta noche y decides renunciar al cielo
Y al canto de los peces,
Y al coro salvaje de los astros
Y al vientre fértil de la tierra donde nacen los puentes;
Entonces, acabaré sin nada y tú
Terminarás enferma de cordura.

El Templo de mis Verdades

Published by Ariesky Castillo under on 15:11


Cuando la espiga desnuda
su risa bajo la luz,
presiento que brota en tus
alas de ángel la duda
misteriosa. Cuando muda,
se oculta en la mar que llora
una palabra en la aurora,
lloviendo cuando te vas,
está tu nombre en as-
tro que encandila mis horas.

No sé si es que me salpica
el crepúsculo del año.
Te sufro porque es extraño
como en tu anden se complica
todo. Mi rostro publica
la daga de otro perdón.
Puedo morirme y no con-
templar la ninfa que llevas.
Más, vuelves, siento que pruebas
un nardo en mi corazón.

Testigo de tempestades
o céfiro escurridizo,
conoces el pasadizo
y el templo de mis verdades
dolorosas. Las ciudades
donde se alojan mis penas,
son gérmenes que en las venas
de mis demonios estalla.
Guardo en tu piel la batalla
y el susurro de las quenas.

Hoy el Día Quiere Irse Silencioso

Published by Ariesky Castillo under on 10:15

Hoy el día quiere irse silencioso

como si fuéramos eternos,
con la certeza de que vendrán otras auroras,
con tu rostro en primavera a la ventana
y un verso de tagore
habitando la humedad donde pares tus besos,
como si el sol
pudiera herir la garra fría del segundo,
sin preocuparme por despertar
vestido de soldado,
viendo caer fragmentos de los míos,
ojeras funerales que alberga la distancia,
con una foto en la mochila,
una dedicatoria que destiñe el uso,
el llanto,
las cartas que quizás no enviaría nunca,
porque todo puede suceder
y este día quiere irse silencioso.
Hoy que están tus manos próximas a una resurrección
o de mi nacimiento,
esas aves no han de cruzar los mares
sin que Tchaikowsky ponga a gemir su pentagrama
sin que la mar despegue un susurro
al abrazar el sol,
y los náufragos construyan sus canoas
para remar soñando que alguien los espera.
Hoy los árboles no podrán dormir
si no cantas tus salmos
si no te fundes en mí como el poema que ahora escribo,
porque mañana
podemos ser nuevos reclusos
y no podrás decirme:


“Vamos a dormir mi amor que ya es muy tarde”
ni me besarás la frente,
ni yo podré cantar estas canciones.




Soy

Published by Ariesky Castillo under on 12:27


Talvez ese guerrero que siempre llega tarde,
La gota de rocío que no alcanzó la rosa,
La péñola sin tinta, el ave que reposa
Creyendo que este sueño sólo en mis cantos arde.

Quizás la melodía que no encontró cantante,
Detrás de ese poema que nunca nadie ha visto.
Oasis sin sediento, un huérfano de Cristo,
Un cielo sin palomas, pincel sin dibujante.

Y soy ese planeta que el sol ha desterrado,
Un barco sin marinos, sin mares, encallado,
Como ese peregrino que el viento deshojó.

En fin, el que se apaga, un duende en el olvido,
Un carnaval de sombras que, por el tiempo, herido,
Me convertí en el hombre que no te conquistó
.

Ensayo del Árbol Demente

Published by Ariesky Castillo under on 15:11

Pensé que mis oraciones y salmos
irían a buscarte,
que hallarías mi voz bajo el trillo de las velas,
el olor a incienso
para no respirar el grito,
la añoranza que arde en esta isla
de profetas desnudos.
Pensé que una noche me soñarías
al besar tu crucifijo
pariendo peces y volcanes,
bajo la sed del viajero
que muerde cada minuto tu nombre
y no encuentra tus orgasmos.
Pensé pedirle alas a los ángeles,
descubrir tu edén sin horizonte,
la atroz metamorfosis,
lo infinito,
la llama de tu sexo y mi ceniza.
Pensé resucitar en tu novela,
derretir cobardes con tu sombra,
burlarme de la luz,
ser un vampiro,
envenenarme en tu alma hasta los huesos,
pisotear el adiós y pecar,
pecar como un demente sin cansancio.
Pero los pájaros te ocultaron mi otoño,
mis galeones de laurel
y mis señales,
los corceles del viento y los cocuyos.
Hoy navegan tantas hojas sobre el agua,
no lo sabe mi flor,
pero va quemando esta piel el rugido, la tortura
de tu nombre.
Menos mal que pensé reencarnaciones,
un futuro en tu carne de mensajes
y un poeta

NO LO CUENTO

Published by Ariesky Castillo under on 17:39



Estoy siguiendo tus labios,
En ellos se refugia mi paz.
Mi anciedad por madurar sobre tu magnetismo
Soñar que eres parte del mío,
Hacerte mía, sin mostrar que te necesito para que vengas a buscarme siempre.
Para que sigas teniendo el temor a perderme.
Estás en cada pulso de mi pecho,
Pero no lo cuento
No quiero que nadie sepa de mis cráteres,
De los clavos que me atan a la cruz,
Por volverme adicto al paraiso que escapa de tus besos,
No me imagino sin ellos, y te lo digo en broma para que no lo creas.
Aunque sea lo que hierve en mis venas desesperadamente.
Te recito palabras que sólo anidan en mi pecho,
Sinembargo te digo que lo escribió Neruda,
O que lo hallé en un libro viejo
Para no liberar esta llama que provoca incinerarte entre mis brazos,
mientras me nutro de ti y voy floreciendo,
Eso también lo oculto,
para que nada venga a oscurecer mis rosas,
para que nadie pueda robar las armas que guardo para amarte.
Miento cuando digo que no recuerdo dónde están tus cartas,
miento cuando oculto el insomnio de las noches con tu ausencia.
Cuando digo que el cielo tiene el mismo azul, y que nuestras canciones se escuchan igual al amparo de tus retratos, y el aguacero no me hace recordarte,
Y el invierno no desnuda mis lágrimas
Y que la nostalgia no me debilita, también estoy mintiendo.
No quiero que muerdas mis talones de Aquiles.
No quiero perder tu sonrisa de abril, ni tu seducción feroz.
Pero eso no es sencillamente decir una mentira,
es guardar el calor que te trajo hasta mi puerta.
Es mantener las alas fuertes.
Estas alas que me ayudan a alcanzar tus labios
Y los segundos que cuento junto a ti.
Aunque lo haga en silencio.

POEMA AL PREDICADOR

Published by Ariesky Castillo under on 16:31




Salvemos al predicador que moribundo
ha arrojado su cuerpo,
su voz, su historia, su mañana
a esta calle de siglos miserables,
a estos muertos sin luz
viudos de fe.
Salvemos al predicador que ya no tiende su mano
hinchada por la ausencia,
los horrores del hombre,
la cobarde mujer que extermina,
ocultando una daga en su eterno camuflaje
y se extiende.
El predicador quiere escapar del hombre
y su maldita raza,
del padre sin hijos que encontró en el espejo,
del monstruo,
de la víctima.
Prefiere ser un borracho
o el perro que ahora lame su rostro,
nada más limpio que su lengua
sin culpas, sin mentiras, sin secretos.
Salvemos al predicador y sus fantasmas,
no tiene quién lo espere,
lo ame,
lo comprenda.
Se estremece en el barro
y enarbola una Biblia.
¿ Dónde estará Dios que no lo ve ?
¿ Dónde estarán los ángeles, si existen ?
¿ Dónde estarán las manos ?
¿! Dónde ¡?
El predicador no pidió un centavo,
sólo extirparnos de una vez esta ceguera,
no más a un paso nos llamaba,
era un socorro de los cielos,
un puente que no vimos,
un salto,
un combate a la tristeza,
a la cruz de soledad con que cargamos,
era un farol, un ala, una escalera,
el futuro, la eternidad, la salvación.
Era un soldado
que tiramos a la boca del infierno.
Salvemos al predicador que aún hay vida,
dejemos de ser esta epidemia,
cadáveres sin sueños que deambulan,
estériles de almas,
mutilados del grito.
Abrámosle la puerta y respondamos,
que al menos Dios
teje brazos a los mudos.