El Centauro Bigotudo

No existe distancia física que impida el abrazo de las almas

Precursor del Soneto en Cuba

Published by Ariesky Castillo under on 11:27


Yo me considero un amante del soneto. Admiro a los poetas que logran transmitir lo que sienten a través de un género tan exigente, con una poderosa cadencia rítmica que logra, mágicamente, con estas estrofas de catorce versos en total, que toda la composición se quede en la memoria de los lectores. Por eso me gustaría hablar hoy de Manuel Justo de Rubalcava (1769-1805). Este poeta cubano se considera uno de los primeros sonetistas de la isla. Nació en Santiago de Cuba. Cursó estudios en la escuela primaria del maestro Escobar y los estudios superiores en el Seminario de San Basilio, también estudió el latín con su hermano el Padre José Ángel de Rubalcava, que era sacerdote. Ingresó en el ejército y participó en la campaña contra los franceses por el control de Santo Domingo. Al regreso a Cuba abandonó la carrera militar y se dedicó más de lleno al arte y la literatura. Talló imágenes religiosas en madera, copió lienzos y compuso versos, mas lo que ganaba no le permitía vivir nada más que sumido en una gran pobreza. Murió aún siendo joven en 1805 y con su muerte prematura se perdió casi toda su producción artística. Colaboró en varias revistas y periódicos, como El Noticioso. Fue autor de la conocida Silva cubana y, en particular, del largo poema La muerte de Judas. Observamos gran variedad de formas métricas y temas, pero sobresale por sus temas morales y bíblicos, como los noventa y un cantos que componen su obra La muerte de Judas. Este poema se reprodujo en varios periódicos, como El Diario de la Habana y El Semanario Cubano y en segmentos en libros antológicos. Algunas de las pocas poesías que han llegado hasta nosotros y que se le atribuyen son cuestionadas como realmente suyas. Su poesía goza de características semejantes a la obra de Zequeira, su amigo. Se le ha atribuido el excelente poema "Silva cubana", asignado sin muchas pruebas a un Dr. Creagh, al parecer residente en Guantánamo, de quien se desconoce otro texto o más datos personales. Este poema (también denominado "Las frutas de Cuba") se corresponde muy bien con el movimiento lírico que Andrés Bello desarrollaba en Suramérica y descubre elementos identitarios ya definidos del criollo.
Rubalcava es un buen sonetista, autor de "A Nise, bordando un ramillete", que resulta por su calidad casi la inauguración de la brillante tradición del soneto en Cuba.



A Nise, Bordando un Ramillete


No es la necesidad tan solamente
Inventora suprema de las cosas,
Cuando de entre tus manos primorosas
Nace una primavera floreciente.


La seda en sus colores diferente
Toma diversas formas caprichosas,
Que aprendiendo en tus dedos a ser rosas
Viven sin marchitarse eternamente.


Me parece que al verte colocada
Cerca del bastidor, dándole vida,
Sale Flora a mirarte avergonzada;


Llega, ve tu labor mejor tejida
Que la suya de abril, queda enojada,
Y sin más esperar, vase corrida.

El Primer Poeta Cubano

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El próximo 28 de agosto se conmemorarán 245 años del natalicio de quien ha sido considerado, por su calidad, vocación y por el conocimiento estudioso de su instrumento poético, el primer poeta cubano en el tiempo: Manuel de Zequeira y Arango (1764 – 1846). Nació en La Habana. Procedía de familia noble y pudiente. Aprendió las primeras letras en su propio hogar. En 1774 ingresó en el Seminario San Carlos. En ese mismo Seminario estudió historia, literatura y la cultura latina. Diez años más tarde se asoció al Regimiento de Infantería de Soria, España. A la edad de 28 años escribió y publicó poemas y ensayos literarios en varios periódicos de La Habana. Participó en muchas expediciones militares, tanto en Cuba como en las Antillas, pasando más tarde a Venezuela y al Virreinato de Nueva Granada. Debido a su participación en las guerras recibió algunos honores. Después de sus correrías militares, vuelve a La Habana, en donde contrae matrimonio. Colaboró en El Aviso de La Habana, El Criticón de la Habana, El Mensajero político económico y literario de La Habana, El Noticioso Mercantil, El Observador Habanero y La Lira de Apolo. En 1821 se trasladó a Matanzas, en función de coronel. Allí le aparecieron los primeros indicios de locura, de la cual no se podrá restablecer. Enloquece con un bello capricho, cree que se torna invisible al ponerse un sombrero. Pero la anécdota tiene más importancia que una muestra de razón aberrante, pues el hecho llegó al pueblo, su captación fue mágica e inmediata. Cuando alguien intenta postergarlo, no oirle la protesta por alcanzar sus derechos, exclama: “Yo no me he puesto el sombrero de Zequeira”. También, dentro de su bella locura, se cree depositario de las joyas de la corona; se cree miembro de la familia real y exije, según Guiteras, que es el que lo relata, que intercale el apellido Borbon antes que el suyo. Pero ninguno de estos delirios lo lleva a perder el sentido de su cubanía, no sólo cuando elogia la más bella de nuestras frutas, la piña, sino que en sus décimas lo cubano se apodera de sus estrofas, ofreciendo en el juego de lo grotesco temas que parecen de comparsa. En Cuba sus poesías fueron editadas con las de Manuel Justo Rubalcava en 1964, cumpliéndose 200 años de su nacimiento, gracias a la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO. Un caso curioso a notar es que, por lo menos, utilizó unos veinte seudónimos como noms-de-plume. Fue uno de los cubanos que más trabajó para la Sociedad Patriótica, que después habría de ser la Real Sociedad Económica de Amigos del País, donde coloboró con su amigo el Dr Tomás Romay, quien a la muerte de Zerqueira le dedicara un artículo muy sentido. Ambos trabajaron en la redacción del Papel Periódico. Hoy siento que le hago un homenaje a su poesía que ha sobrevivido tantos años y me entristece que muy pocos conozcan su obra. Aquí está uno de sus sonetos:


A LA VIDA
Vida, que sin cesar huyes de suerte
Que no eres de ningún bien merecedora.
¿Por qué quieres llevarme encantadora
Con alegre esperanza hasta la muerte?


Si el tiempo que risueña te divierte
Es el mismo al fin que te devora
Por qué te he de apreciar si a cada hora
Se me acerca el momento de perderte.


Mas, ¿qué pierdo en perderte? La vil parte
De la miseria humana, el cuerpo indigno
Que debieras más bien de él alejarte,


Si a más vida, mas males imagino
Ya me puedes dejar, que yo en dejarte
Harto que agradecer tengo al destino.

El poeta que escribía "Gazapos"

Published by Ariesky Castillo under on 13:09


Recuerdo que mi abuelo coleccionaba la revista Bohemia y lo que más le entretenía eran los crucigramas, con los que yo tambián colaboraba para que mi abuelo no tuviera que esperar la solución en la próxima edición. Lo que no se imaginaba mi abuelo era que mi interés por leer la revista Bohemia se fortalecía con aquel ejercicio donde me llamó particularmente la atención una sección llamada “Gazapos”, escrita por José Zacarías Tallet(Matanzas 1893 - La Habana 1989). Luego supe que en este escritor se hospedaba un gran poeta. Escribió poemas, crónicas y artículos con una gracia y originalidad tal, que dejaron honda huella en la literatura y el periodismo cubanos. Tallet hizo estudios primarios y algunas asignaturas de los secundarios, latín y griego con los Padres Paúles, en su ciudad natal. Entre 1912 y 1915 estuvo en el Heffley Institute of Comerce, de Brooklyn, donde se graduó de contador y perito mercantil. Permaneció en Estados Unidos hasta 1917. En su estancia norteamericana echó las bases de su cultura autodidacta. Llegó a ser un erudito en áreas diversas (Historia y lengua española, sobre todo). De vuelta a su patria realizó en La Habana trabajos disímiles: oficinista, tenedor de libros, secretario, cajero, escribiente... hasta que en 1926 ingresó profesionalmente en el periodismo, labor que no abandonaría nunca. Fue traductor de cables, jefe de departamento y director del magazine del periódico El Mundo (1927-1933); sub director del diario Ahora (1933-1935); editorialista de El noticiero mercantil (1936); redactor de la revista Baraguá (1937); articulista y cronista en El País y El Mundo durante muchos años. Fue miembro del consejo de dirección de la revista Venezuela Libre (1925) y editor de la Revista de Avance (1927-1928). Además, colaboró con infinidad de publicaciones. Publicó sus primeros poemas en 1923, en dos revistas, e inmediatamente tomó reconocimiento. Su nombre comienza a figurar en Antologías desde 1926. En 1928 escribe «La rumba», uno de los primeros textos de la poesía negra, el cual difundiera internacionalmente Berta Singerman. Sin embargo, hasta 1951, en que aparece La semilla estéril, no logra ver su poesía reunida en un libro. Después de muchos años de silencio, en 1965 emerge una nueva generación poética en Cuba que lo reconoce como uno de sus padres inspiradores y el poeta renace. Por su prestigio intelectual, Tallet integró, desde su fundación en 1943, el claustro de profesores de la Escuela Profesional de Periodismo «Manuel Márquez Sterling». En 1959 fue nombrado director de la misma. En 1960 dirigió un departamento de política regional en el ministerio de relaciones exteriores. En 1968 se retiró oficialmente del periodismo, pero siguió colaborando con la revista Bohemia en la sección "Gazapos", dando continuidad a una labor que comenzara en El Mundo para contribuir a la limpieza del idioma español. Cada semana, en un breve párrafo, mostraba su erudición, su sentido del humor, su genialidad. Así fue hasta que dijo: «Adiós, hermanos, adiós, ¡hasta que ñanguere!» En 1984, José Zacarías Tallet recibió el Premio Nacional de Literatura. En ese mismo año le fue otorgado el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad de La Habana. Por su contribución al periodismo, mereció la medalla Julius Fucik, por la OIP. Cuando lo sorprendió la muerte, a los noventa y seis, Tallet llevaba muchos años tuteándola, burlándola, trascendiéndola.


EL CORAZÓN PROFUNDO


Cualquier niño dormido

habla mejor que un hombre despierto.

Es que nuestra palabra es más pequeña que su sombra

y nuestra rosa más pequeña que su cuerpo.

Es una rosa que no es rosa,

un cuerpo que no es un cuerpo...

Los caminos que duermen en los ojos de un niño

corren más a la espuma de la rosa que el sueño.

Un niño ríe y canta

en la rama del hombre verdadero.

¡En esa rama todo lo que canta

es el niño que en ella está durmiendo!

Poeta de Capilla

Published by Ariesky Castillo under on 8:58


A principios del siglo XX muchos poetas cubanos decidieron dar un salto a la poesía posmodernista que venía manifestándose en varias partes del mundo. Uno de sus principales exponentes fue Mariano Brull Caballero. Este poeta nació en Camagüey, provincia de Cuba, el 24 de febrero de 1891. Siendo niño fue trasladado a España. Al regreso, ya adolescente, estudió la segunda enseñanza y comenzó a publicar sus primeros poemas en revistas de su ciudad natal. Desde 1912 formó parte de la Sociedad Filomática, y estuvo entre los fundadores de esta agrupación juvenil que llevó adelante diversos empeños culturales. En 1913 se graduó de Doctor en Derecho en la Universidad de La Habana. Ejerció su profesión durante algunos años hasta 1917. Ese mismo año fue designado secretario de segunda clase en la Delegación de Cuba en Washington. También prestó servicio diplomático en Lima, Bruselas, Madrid, París, Berna, Roma, Canadá y Uruguay. La llamada "poesía pura" tuvo en Brull un legítimo representante, mundialmente conocido, luego de que Alfonso Reyes adoptara su palabra inventada "jitanjáfora", para denominar un tipo de manifestación tropológica propia de la época de las vanguardias. Como poeta, recibió un fuerte influjo de la poesía francesa coetánea, quizás por sus prolongadas residencias en París, donde llegó a escribir poesía en francés. "Yo me voy a la mar de junio" muestra claramente el sentido íntimo y a la par el afán estéticamente perfeccionista que presidió su obra. Es también singular su poema "Epitafio a la rosa", con asunto que lo acerca a los orbes poéticos de Juan Ramón Jiménez y Eugenio Florit. Es notable la actividad literaria del autor en otras disciplinas, pese a que el centro de su expresión es la lírica, fue conferencista y escribió varios opúsculos, como un análisis de la poesía martiana, y dejó inédito un ensayo : "La poesía como experiencia secreta". Participó muy activamente en los Congresos de Cooperación Intelectual y en las tareas culturales de la UNESCO.Sus colaboraciones aparecieron en El Fígaro, Gaceta del Caribe, Espuela de Plata, Clavileño, Orígenes. Se le considera como el traductor de Paul Valéry, cuyos dos poemas principales, "La Jeune Parque" (1917) y "Le cimetière marin" (1920) llevó al español tras larga y paciente elaboración. Tradujo además a Joyce Kilmer, Dante Gabriel Rossetti, Mallarmé y otros autores. Era "exquisito", un buscador de la belleza recóndita que se esconde tras la apariencia de las cosas. Para captarla apuntaba palabras y más palabras en papelitos sueltos, las tachaba, sustituía, mondaba y pulía hasta que salía un poema. Huía siempre del lugar común y del clisé, sometiendo así a duras pruebas la imaginación de sus posibles lectores, los que a él no importaban fuesen muchos o pocos. Por eso se le considera poeta de capilla. Los que no lo conocieron más que los que lo trataron de cerca es su condición humana, su corazón generosísimo, presto siempre a ayudar a cuantos estuviesen necesitados de recursos materiales o de estímulo en el arte, cuyas causas tomaba con el ardor de cosa suya. En la vida íntima tenía Mariano un gran sentido del humor, pues sabía darles a las cosas un sentido distinto del que suele dárseles. En una fiesta invitaba a una amiga a emborracharse con limonada en vez de con ron (él era abstemio). "Lo mismo da una cosa que otra", decía, "lo importante es alegrarse". Falleció en La Habana el 8 de junio de 1956. Sus cuatro poemarios en español editados en ediciones particulares La casa del silencio (1916), Poemas en menguante (1928), Canto redondo (1934) y Solo de rosa (1941), un libro de poemas traducidos al francés, Quelques poèmes (1926), dos libros de traducciones, los poemas monumentales Le cimetière marin (1930) y La jeune parque (1949) de Paul Valéry, y tres poemarios editados en ediciones bilingües francés y español, Poëmes (1939), Temps en Peine. Tiempo en pena (1950), Rien que ... (Nada más que ...) (1954) le otorgaron una sólida reputación literaria en el mundo de habla española y francesa como uno de los más brillantes escritores de la vanguardia latinoamericana.



Poema Desnudo


Su cuerpo resonaba en el espejo
vertebrado en imágenes distantes:
uno y múltiple, espeso, de reflejo
reverso ahora de inmediato antes.


Entraba de anterior huida al dejo
de sí mismo, en retornos palpitantes,
retenido, disperso, al entrecejo
de dos voces, dos ojos, dos instantes.


Toda su asencia estaba -en su presencia-
dilatada hasta el próximo asidero
del comienzo inminente de otra ausencia:


rumbo intacto de espacio sin sendero
al inmóvil azar de su querencia,
¡estatua de su cuerpo venidero!

Boti, Vanguardista de la Poesía

Published by Ariesky Castillo under on 13:37


El próximo 5 de agosto se conmemorará un aniversaro más del fallecimiento del poeta guantanamero Regino E. Boti (1878-1958). Siempre admiré la versatilidad de este escritor y me gustaría mostrarles su magnífica trayectoria para que comprendan mejor el motivo de mi admiración. Cursó la primera enseñanza en su pueblo natal. Entre 1895 y 1898 residió en Barcelona, enviado por su familia para que continuara sus estudios. En 1900 fue nombrado ayudante interino de una escuela de varones de Guantánamo, de la que más tarde ocupó la dirección. Trabajó como auxiliar de la mayordomía en un ingenio de República Dominicana (1902-1904). Ejerció el magisterio en las escuelas públicas hasta el año 1906, en que fue declarado cesante. En 1907 fue cofundador, en Guantánamo, del Partido Conservador Nacional, cuya presidencia llegó a ocupar años más tarde (1920-1922). De 1907 a 1908 trabajó como profesor en colegios privados y dirigió la Escuela Nocturna Municipal. Durante varios años desempeñó la secretaría de la Junta Municipal Electoral de Guantánamo (1908-1917). En 1911 se graduó de maestro público. Obtuvo el título de Bachiller en 1913. Ese mismo año fue presidente de la Sociedad de Conferencias de Guantánamo. Se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana (1917) y más tarde obtuvo el título de Notario Público (1918). Ejerció la carrera notarial y fue profesor de gramática y literatura en el Instituto de Segunda Enseñanza de Guantánamo. Fue delegado a la Segunda Conferencia Americana de Cooperación Intelectual (1941). En 1942 se graduó de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Dirigió El Resumen. Fue colaborador en Oriente, El Pensil, Oriente Literario, Renacimiento, El Cubano Libre, Orto, Luz, El Estudiante, Cuba y América, El Tiempo, Cuba Contemporánea, Revista de Avance, Letras, El Fígaro, Bohemia, La Ilustración, Universal, Diario de la Marina, Revista Bimestre Cubana, El Mundo. Fue miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz. Se dedicó al estudio de la métrica y publicó obras desconocidas de Rubén Darío. Compiló cantos populares cubanos, recogidos en La lira cubana (4ª ed. Guantánamo, Imp. La Imperial, 1919). Con José Manuel Poveda y Agustín Acosta forma el trío de poetas que produjeron el primer renacimiento lírico en la República. Fundó las Revistas CHIC y LAUROS en 1911 y entre sus libros publicados se encuentran: “Guillermón”, que es una pequeña biografía de Guillermón Moncada; “Breves Apuntes Acerca de los Orígenes de Guantánamo”; “Arabescos Mentales”, su primer libro de poesía; luego “Lira Cubana” y "El 24 de febrero de 1895"; “El Mar y la Montaña”. También edita “El Árbol del Rey David”, una compilación de poemas inéditos de Rubén Darío, y “Dilucidaciones Métricas”. Posteriormente vendrían ”Martí en Darío”; “La Torre del Silencio”; “Notas Acerca de José Manuel Poveda, su Tiempo, su Vida y su Obra”; “Kodak – Ensueño” y “Kindergarten”. Solamente me gustaría resaltar finalmente su evolución del modernismo y parnasianismo que caracterizó sus primeros poemas a una poesía posmodernista que lo ubica en el vanguardismo a partir de los años 20.

Para tu Piel Sensual

Mirándote desnuda junto al lecho,
como un ensueño que se hiciera vida,
pongo un beso de amor -ala encendida-
entre las prominencias de tu pecho.
En tanto bebo la fragancia suave
que tu piel de fémina hace heliotropo,
pienso, (parece que desciende un copo)
pienso y mascullo: (se levanta un ave).
"Afrodita surgió de entre la espuma,
rompiendo los cendales de la bruma,
al son de los vibrantes caracoles;
y tú, más blanca, de la concha misma
para tu piel sensual hiciste un prisma
que trueca el nácar en fugaces soles..."

La Alondra Ciega

Published by Ariesky Castillo under on 13:41


Cienfuegos tiene el orgullo de haber sido la cuna de muchas celebridades artísticas y literarias, entre ellas me gustaría citar a una de las poetizas más importantes del siglo XIX en la isla de Cuba: Mercedes Matamoros y del Valle (1851-1906). Huérfana de madre desde los tres años, su padre fue su primer mentor; con él aprendió inglés y francés e inició sus lecturas literarias. En La Habana estudió en el colegio “El Sagrado Corazón”, del Cerro. En 1867 dio a conocer sus primeros artículos de costumbres en los periódicos El Siglo y El Occidente. Más tarde colaboró en La Opinión (1868). De 1878 a 1880 colaboró en El Triunfo. Publicó en El Almendares y además en la Revista de Cuba de 1880 a 1883. A partir de 1884 graves problemas familiares la aíslan de las letras, se dedica al magisterio particular y labora en el colegio María Luisa Dolz. En 1892 Antonio del Monte impulsa la edición de sus obras completas. Vuelve a las letras y publica en la Ilustración de Cuba, La Golondrina (Guanabacoa), El País, La Habana Elegante, La Habana Literaria y El Fígaro. Sus poemas Mirtos de antaño, que aparecieron en el Diario de la Marina (1903-1904) y en El Fígaro (1922), datan de 1888 y 1889. El Fígaro publicó además algunas poesías de su libro inédito Armonías cubanas, de 1897. Trelles, en su Bibliografía cubana del siglo XIX, cita la pieza en un acto El invierno en flor, mencionada por Merchán, la cual no ha podido ser localizada. Tradujo a Byron, Longfellow, Chaucer, Tennyson y Thomas Moore, del inglés; del francés, a André Chenier y a Vigny, y del alemán a Goethe y a Schiller. Su soneto “La muerte del esclavo”, escrito en 1879 para un certamen de poesía fue traducido al sueco. Recibió el epíteto de La alondra ciega. Usó el seudónimo Ofelia. Vivió en la mayor pobreza y desolación, en compañía de su padre enfermo de una esclerosis incurable. Para aliviar su pobreza, sus admiradores le hicieron una suscripción para publicar sus poesías completas en 1892. Murió en Guanabacoa en 1906 y el Ateneo de La Habana costeó sus funerales. En 1902, se publicó, con prólogo de Manuel Marquez Sterling, su folleto El último amor de Safo. Su condición poética principal es la de haber sido precursora de un tipo de poesía femenina, que después se pondría de moda en Juana de Ibarbourou, en María Eugenia Vaz Ferreira, en Gabriela Mistral, donde la mujer expresa la más secreta voz de sus instintos, renunciamientos, apetencias, frustaciones. En esta dimensión su colección de sonetos El último amor de Safo, abunda en esas condiciones que le dan su calidad de precursora de una poesía apacionada en el núcleo de sus instintos. Buscó en los amores mitológicos, los símbolos donde su pasión podía cumplirse cabalmente sin disimulo ni limitaciones. El sufrimiento no provocó en ella, como en Luisa Pérez de Zambrana, un renunciamiento del mundo sino por el contrario, exacervó sus paciones. Su verso a veces cruje, la mucha carga de sentimiento a veces rompe la forma, pero en esa materia poética que gime y ondula, que se deja recorrer por un pathos coloquial, está la mas permanente fascinación de esa poesía.


La Orgía

¿Te acuerdas...? Fue una noche deliciosa.
¡Cupido en torno nuestro sonreía,
y en el loco bullicio de la orgía
a tu lado me hallé, tierna y gozosa!

Dulce vino de Chipre, en la preciosa
copa, te dio a libar la mano mía;
con mis trémulos brazos te ceñía
¡más que nunca incitante y voluptuosa!

¡Sentí en mi boca un ósculo de fuego!
Después, voluble, con suprema calma
¡te fuiste, sin oír mi blando ruego!

Mas del beso fugaz quedó la huella,
¡y aún palpita, encendido, aquí en mi alma,
como en cielo nocturno, ardiente estrella!...

Poeta y Patriota

Published by Ariesky Castillo under on 15:49




Resulta curiosa e interesante la coincidencia de que casi todos los precursores de la guerra de independencia cubana habían sido maravillosos poetas. La mayoría de los intelectuales de la isla en esa época realizaron sus aportes de una forma u otra para derrocar el colonialismo español. Tal es el caso de Pedro Santacilia, hijo de padre español y madre dominicana, nacido en Santiago de Cuba en 1826. Su padre, oficial del ejército, se comprometió en las reformas liberales del General Lorenzo, y al ser deportado con su familia a España, el hijo contaba sólo diez años. En la península adquirió su educación primaria, y regresó a Cuba en 1845 para completar sus estudios. Dueño de un vasto saber, y conocedor profundo de lo hispánico, que en él era parte de lo cotidiano y no una nube insustancial, fue partidario intransigente de la independencia de Cuba. A los veinticinco años, tras penosa prisión en Santiago de Cuba y en La Habana, fue deportado a España por patriota revolucionario. Se evadió de España y se refugió en Estados Unidos y en México. En México contrajo matrimonio con la hija mayor de Benito Juárez. En el destierro, desde 1852, prestó innumerables servicios a la causa cubana. Aunque no regresó a Cuba, vivió identificado con ella y actuó como agente de su libertad en las dos guerras cubanas de independencia. Santacilia, según comentario de Raimundo Lazo, es un poeta que cabe en el primer romanticismo cubano. Su obra se distingue por el vigor en la expresión de su cubanía y contra el colonialismo español y el régimen que lo representaba. Pedro Santacilia, no regresa a la Patria que tanto amó, murió en México a la edad de setenta y seis años el 2 de marzo de 1910. Cuba anduvo en su corazón, no fue sólo el doloroso destierro sino las muestras de su dedicación por la Patria distante. Al preparar esta nota he leído con interés el artículo que con el título: “Una danza cubana” escribiere el también poeta y exiliado, Bonifacio Byrne. Allí se cuenta la anécdota de la profunda sensibilidad de Santacilia, capaz de llorar en una calle de Nueva York al escuchar la música de una danza cubana. No hubo regreso a la Patria para este hombre de bien, que hizo del destierro vida completa. Quedan sus versos en aquel memorable poema que escribió probablemente al partir de Cuba: ¡Adiós! Versos que pueden al ser traídos al presente, generar un agudo sentimiento de frustración y enojo,- y a no dudar-, tristezas; las suficientes como para dar por concluido este artículo. Aquí los versos:

¡Adios!
¡Partir es preciso! --Con voz iracunda
que parta me ordena destino feroz,
el llanto por eso mis ojos inunda
que es triste a la patria mandar un ¡adiós!

No más, Cuba hermosa, veré tus montañas,
tus límpidas aguas, tu fúlgido sol;
que pronto vagando por tierras extrañas
ni habrá quien escuche mi lúgubre ¡adiós!

Por eso abatida mi frente altanera
la nube oscurece de acerbo dolor;
por eso es horrible la voz lastimera
que sale del pecho diciéndole ¡adiós!

No más la sonrisa veré seductora
del ángel hermoso que guarda mi amor,
y sola y doliente mi suerte deplora
la voz escuchando que lleva este ¡adiós!

Mi triste familia que gime angustiada
al cielo elevando ferviente oración,
tal vez para siempre de mí separada
tan solo el recuerdo tendrá de mi ¡adiós!

Mis fieles amigos, mis pobres cubanos,
al yugo sujetos de férrea opresión,
también un suspiro cual buenos hermanos
darán al proscrito que manda este ¡adiós!

¡Adiós, pueblo mío! --Con voz iracunda
que parta me ordena destino feroz,
el llanto por eso mis ojos inunda
que es triste a la patria mandar un ¡adiós!

Si quiere el destino que lejos sucumba
del suelo adorado que vida me dió
mi voz postrimera: la voz de la tumba
en alas del viento te irá con mi ¡adiós!