El Centauro Bigotudo

No existe distancia física que impida el abrazo de las almas

Tula, Poesía y Dolor

Published by Ariesky Castillo under on 11:12




Hoy voy a complacer a algunos amigos y lectores que me han insistido para que publique algo sobre una poetisa cubana, que no se puede dejar de mencionar cuando se trata de poesía hispanoamericana: Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey, 1814- Madrid, 1873), nació en la antigua Santa María de Puerto Príncipe, hoy Camagüey, Cuba el 23 de marzo de 1814. Pasó su niñez en su ciudad natal y residió en Cuba hasta 1836. En este año parte con su familia hacia España. En este viaje compuso una de sus más conocidos versos, Al partir. Antes de llegar a España recorrió con su familia algunas ciudades del sur de Francia especialmente en Burdeos donde vivieron por algún tiempo. Finalmente en España se establecieron en La Coruña. De La Coruña pasó a Sevilla y publicó versos en varios periódicos bajo el seudónimo de La Peregrina que le ganaron una gran reputación. Es en esta ciudad donde en 1839 conoce al que será el gran amor de su vida Ignacio de Cepeda y Alcalde, joven estudiante de Leyes con el que vive una atormentada relación amorosa, nunca correspondida de la manera apasionada que ella le exige, pero que le dejará indeleble huella. Para él escribió una autobiografía y gran cantidad de cartas que, publicadas a la muerte de su destinatario, muestran los sentimientos más íntimos de la escritora. Visitó Madrid en 1840 donde hizo amistad con literatos y escritores de la época. Al año siguiente publicó exitosamente su primera colección de poemas. Después de los éxitos líricos vinieron los triunfos dramáticos. Su primera obra estrenada en Madrid en 1844 fue Munio Alfonso, la cual fue inicio de su gran fama como dramaturga. En España escribió una serie de novelas, la más famosa Sab (1841) que fue la primera novela abolicionista. En 1844 conoce al poeta Gabriel García Tassara. Entre ellos nace una relación que se basa en el amor, los celos, el orgullo, el temor. Tassara desea conquistarla para ser más que toda la corte de hombres que la asedian, pero tampoco quiere casarse con ella. Está enfadado por la arrogancia y la coquetería de Tula, escribe versos que nos hacen ver que le reprocha su egolatría, ligereza y frivolidad. Pero Avellaneda se rinde a ese hombre y poco después casi la destroza. Tula está embarazada y soltera, en un Madrid de mediados del siglo XIX, y en su amarga soledad y pesimismo viendo lo que se le viene encima escribe "Adiós a la lira", es una despedida de la poesía. Piensa que es su final como escritora. Pero no será así. En abril de 1845 tiene a su hija Maria, o Brenilde como la llama ella. Nace muy enferma y muere con siete meses de edad. Durante ese tiempo de desesperanza escribe de nuevo a Cepeda: "Envejecida a los treinta años, siento que me cabrá la suerte de sobrevivirme a mí misma, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insignificante para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras." Son escalofriantes las cartas escritas por Tula a Tassara para pedirle que vea a su hija antes de que muera, para que la niña pueda sentir el calor de su padre antes de cerrar los ojos para siempre. Brenilde muere sin que su padre la conozca. En 1846 se casó con don Pedro Sabater. Al poco tiempo su esposo enfermó y apenas un año después de su matrimonio quedó viuda. En 1850 realiza una segunda edición de sus poesías. Movida por el éxito de sus producciones y acogida tanto por la crítica literaria como por el público en 1854 presentó su candidatura a la Real Academia Española pero prevaleció el exclusivismo imperante en la época y el sillón fue ocupado otra vez por un hombre. En 1858 estrenó su drama Baltasar cuyo triunfo superó todos los éxitos obtenidos anteriormente y lo cual compensó las contrariedades que había encontrado en su carrera. Se casó nuevamente en 1856 con un político de gran influencia, don Domingo Verdugo. Con él realizó un viaje por el norte de la Península y después de 23 años de ausencia regresó a Cuba en 1859. Vivió en Cuba unos cinco años. Tula, como era conocida afectuosamente por el pueblo, fue celebrada y agasajada por sus compatriotas. En una fiesta en el Liceo de la Habana fue proclamada poetisa nacional. Por seis meses dirigió una revista en la capital de la Isla, titulada Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860). A finales de 1863 la muerte de su segundo esposo, el coronel Verdugo, acentuó su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa. En 1864 partió de Cuba, para nunca más volver a su Patria, en un viaje a los Estados Unidos, de allí pasó a España. En 1865 fija su residencia en Madrid donde murió el 1 de febrero de 1873 a los 58 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de San Fernando de Sevilla.


Imitación de Petrarca

No encuentro paz, ni me conceden guerra,
de fuego devorado tengo frío,
abrazo al mundo y quédome vacío,
me lanzo al cielo y préndeme la tierra.

Ni libre soy, ni la prisión me encierra,
veo sin luz, sin luz hablar ansío,
temo sin esperar, sin placer río,
nada me da valor, nada me aterra.

Buscó el peligro cuando auxilio imploro,
al sentirme morir me encuentro fuerte,
valiente pienso ser y débil lloro.

Juguete soy, con tan extraña suerte,
de una belleza a quien ardiente adoro,
que no quiere mi vida ni mi muerte.

El Ingenioso Cortázar

Published by Ariesky Castillo under on 11:30


En este mes de agosto me he visto en la obligación de hacer dos excepciones en mi antología de poetas cubanos para comentar sobre dos escritores argentinos que han tenido una gran influencia en mi humilde formación literaria: El primero fue Jorge Luis Borges, de quien hablé hace unos días, y el segundo, Julio Cortázar, de quien pienso hablarles hoy, pues el pasado 26 de agosto se cumplieron 95 años de su nacimiento. Julio Cortázar (Bruselas, 1914- Paris, 1984), es uno de los escritores argentinos más importante de todos los tiempos. Realizó estudios de Letras y de Magisterio y trabajó como docente y traductor en varias ciudades del interior de Argentina. En 1951 fijó su residencia definitiva en París, desarrollando desde allí una obra literaria única dentro de la lengua castellana. Algunos de sus cuentos figuran entre los más perfectos del género. Rayuela conmocionó el panorama cultural de su tiempo y marcó un hito insoslayable dentro de la narrativa contemporánea. Murió en Paris a los 70 años de edad. Entre sus obras se destacan: Bestiario (cuentos), 1951; Fin de Juego (cuentos), 1956; Los Premios (novela), 1960; Historia de Cronopios y de Famas (cuentos), 1962. Rayuela (novela), 1963; Todos los Fuegos el Fuego (cuentos), 1967; El Perseguidor y otros Cuentos (cuentos), 1967; 62: Modelo para Armar (novela), 1968; Libro de Manuel (novela), 1973; Octaedro (cuentos), 1974; Un tal Lucas (cuentos), 1979; Queremos tanto a Glenda (cuentos), 1980; Deshoras (cuentos), 1982.


Caballero Andante de la Poesía

Published by Ariesky Castillo under on 11:24




El pasado 16 de agosto se cumplieron 195 años del nacimiento de José Jacinto Milanés (Matanzas 1814-1863). Caballero andante de la poesía, lírico de inspiración, moralista de pensamiento, patriota declarado, este hombre vestido siempre de negro con barba, bigote y largos cabellos oscuros se hundió en una noche con veinte años, y fue entonces mito, y se tejió la leyenda del loco de la calle de Gelabert. Fue el primogénito de una familia numerosa y de escasos bienes de fortuna. Asistió a la escuela de Ambrosio José González; y aprendió el latín con Francisco Guerra Betancourt, a quien sustituyó algunas veces en su cátedra. El resto de su educación fue obra personal. Conocía a la perfección el italiano y el francés. Se inició de niño en el conocimiento del teatro clásico español a través del “Tesoro del teatro español” de Quintana, regalo de su padre. Comenzó a escribir desde muy joven ensayos dramáticos. Trabajó en Matanzas con su tío político Don Simón de Ximeno, casado con una hermana de su madre, el cual en 1832 le consiguió un empleo en el escritorio de una ferretería en La Habana. En 1833, al estallar la epidemia de cólera en La Habana, regresó a su ciudad natal. Al año siguiente llegó a Matanzas Domingo del Monte, cuya amistad constituyó un poderoso estímulo literario para él. En 1836, al regresar Del Monte a La Habana, lo invitó en más de una ocasión a pasar temporadas en su casa, donde se relacionó con los escritores que frecuentaban su tertulia. Allí pudo ampliar, a través de la biblioteca de Del Monte, su cultura clásica y moderna, y comenzó su período de mayor actividad literaria, que abarca los años 1836-1843. Publicó en el Aguinaldo Habanero (1837) su famoso poema “La Madrugada” y otras poesías. Aparecieron colaboraciones suyas en casi todas las revistas habaneras: El Plantel (1838), El Álbum (1838, 1839), La Cartera Cubana (1839), El Prisma (1846), Flores del Siglo (1846), El Artista (1848), Revista de la Habana (1853, 1856), Revista Universal (1860). En Matanzas colaboró en La Aurora y El Yumurí. En 1838 se estrenó en La Habana, con éxito de crítica, su drama El Conde Alarcos. Este estreno le produjo su primera crisis nerviosa. Nunca accedió a ver la obra en escena. Con esta obra se situó entre los primeros que cultivaron el drama romántico en lengua española. En noviembre de 1839 unas fiebres le atacan el cerebro y lo mantienen inválido durante más de dos meses. En 1840 termina Un poeta en la corte, que la censura impidió publicar hasta 1846. Entre sus obras de teatro también se cuentan "Por el puente o por el río", que no llegó a concluir, y "Una intriga personal", extraviada definitivamente. El mismo año de 1840 empezó a publicar sus cuadros de costumbres en verso, El mirón cubano, precedentes del teatro costumbrista, que siguió publicando en 1841 y 1842. Por influencia de Del Monte obtuvo el cargo de secretario en la compañía del Ferrocarril de Matanzas a Sabanilla, cargo que tuvo que abandonar en 1843 por motivos de salud. A partir de esa fecha permaneció recluido en su casa, al cuidado de su hermana Carlota. Comprometido desde hacía diez años con la Srta. Dolores Rodríguez Valera, rompió este compromiso al enamorarse de su prima de 14 años Isabel Ximeno. A esta ruptura y al desaire que sufrió por parte de la familia de su prima se atribuyen los primeros síntomas del desequilibrio mental que padeció hasta su muerte. Otros biógrafos lo atribuyen a factores hereditarios. Acompañado por su hermano Federico inició, en mayo de 1846 y costeado por sus admiradores y amigos, un viaje a los Estados Unidos, a Londres y a París, con la esperanza de que recobrase su salud. Regresaron en noviembre de 1849. Algo mejorado, escribió ya pocos versos, sin lograr igualar los de sus primeros tiempos. En 1852 su enfermedad sufrió nueva crisis que lo hizo caer en un mutismo casi completo. En él vivió once años, hasta su muerte. Junto con su hermano Federico publicó Los cantares del montero, que firmó como Miraflores, mientras su hermano lo hacía como El camarioqueño. También utilizó el seudónimo Florindo en unos versos publicados por la Aurora de Matanzas en 1836.

El Mar

¡Oh, qué bello es el mar cuando en oriente
su mansa ondulación el sol platea!...
El delicioso azul que lo hermosea
no se puede pintar, sólo se siente.
¿Y qué diré, cuando el planeta ardiente,
tendido en el ocaso, centellea?
Parece que suspira y clamorea
porque el astro gentil no se le ausente.
Y si después al descender la luna
lo vemos, ¿quién traducirá el acento
con que nos habla el mar?... No hay voz alguna.
¿Quién pintará el augusto movimiento
con que agita las olas una a una
del manto deslumbrante y opulento?

El Gran Borges

Published by Ariesky Castillo under on 12:38



En este blog me he caracterizado por hablar solamente de los poetas cubanos, sin embargo hoy, con el permiso de mis lectores, no quiero pasar por alto el 110 aniversario del nacimiento de ese poeta y escritor argentino, que tanto me inspiró a buscar y descubrir la magia que habita en el maravilloso mundo de los libros: el gran Jorge Luis Borges (Buenos Aires, Argentina, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986). Creo que todos los escritores hemos aprendido algo de Borges, lo mismo en la aguda visión y comprensión que muestra en sus ensayos, como en la riqueza fantástica e inagotable de su narrativa, así como también en las profundas imágenes y erudicción que derrocha en sus poesías. Con la publicación en 1923 del poemario “Fervor de Buenos Aires” Borges inició un basto y original ejercicio literario que le permitió alcanzar una merecidícima atención y notoriedad en todos los lectores del mundo. Ensayos como Historia de la Eternidad (1936) y Otras Inquisiciones (1952); los relatos de Ficciones (1944), El Aleph (1949); la poesía de El hacedor (1960) o de La Cifra (1981), entre otros, bastan para confirmarlo como una de las voces mayores de la literatura hispanoamericana. Premios como el de El Congreso Internacional de Escritores, Formentor, (1961), Miguel de Cervantes, España, 1980 y numerosas designaciones honoríficas recibidas son algunos de los numerosos reconocimientos a la innegable trascendencia de su legado estético. “Hombre desgarrado hasta el escándalo por sucesivas y contrarias deslealtades” se llamó a sí mismo Jorge Luis Borges, lo que encarnó en los bruscos giros de su faena literaria: giros que lo llevaron, por ejemplo, a prescindir en las distintas ediciones de sus Obras Completas de varios libros iniciales de sus ensayos, y a prescindir también de muchos poemas de sus primeros libros de versos, o a modificarlos con rudeza. Pero una lealtad constante tuvo Borges: la pasión de la literatura. Esa pasión lo hizo un lector voraz, mientras se lo permitieron sus ojos, y escuchador no menos voraz cuando le sobrevino la ceguera; por otra parte escribió sin desmayo (o dictó, ya ciego) textos variadísimos, en prosa y en verso: textos con frecuencia de un rigor y una felicidad expresiva que hicieron de él uno de los mayores escritores del siglo pasado.




La Más Insigne Elegíaca de Nuestras Líricas

Published by Ariesky Castillo under on 12:17


El próximo 25 de agosto se conmemorará el 174 aniversario del natalicio de la poetisa cubana Luisa Pérez de Zambrana (1835- 1922), quien a temprana edad influyó significativamente en el periodo romántico de su época. Nació en la finca El Melgarejo, cerca de las minas de El Cobre, Santiago de Cuba. Huérfana de padre tempranamente, se mudó con su familia a la ciudad de Santiago donde inició su labor poética. Es una de las poetisas de las que se dice "nació con el don de la poesía" y está considerada entre las mejores de Cuba e Hispanoamérica. A la edad de 14 años compuso su primer poema “Amor Materno”, que recogió en un cuaderno publicado con la ayuda de los intelectuales que la rodeaban -y admiraban su poesía- en Santiago. Colaboró con los periódicos más importantes de la provincia como El Orden, El Diario y El redactor. En 1856, con prólogo de Federico García Copley publicó su primer tomo de “Poesías”. El libro dio la vuelta a la Isla, y ya en La Habana, el intelectual Don Ramón Zambrana quedó prendido de su obra, yendo a Santiago de Cuba para conocerla y comprometerse con ella, una vez que la conoció por una foto, para luego llevársela a La Habana donde formaron hogar y tuvieron cinco hijos. En La Habana colaboró con El Caleidoscopio que había fundado su esposo, aunque también con El Aguinaldo Habanero y Album Cubano de lo Bueno y de lo Bello. Por sus grandes dotes poéticas y su gracia y finura, Luisa fue elegida para coronar a la gran Gertrudis Gómez de Avellaneda en el Teatro Tacón en 1860. A causa de que su vida estuvo marcada por la presencia constante de la muerte, ya que perdió a su esposo y a sus cinco hijos paulatinamente entre 1886y 1898, su obra estuvo llena de sensibilidad, melancolía, pasión y ternura, con reflexiones religiosas y de toque filosófico sobre la muerte: estas dos últimas características se dan a notar en sus elegías. En el año 1918, recibió un homenaje por parte del Ateneo de La Habana y posterior a esto apareció una nueva edición de sus poesías con prólogo de Enrique José Varona quien la bautizó como "la más insigne elegíaca de nuestras líricas". Fue fundadora del Liceo Artístico y Literario de Regla. Sus obras fueron premiadas en los selectos Juegos Florales de la ciudad de Madrid. Entre dichas obras se encuentra el libro de oraciones llamado "Devocionario", "La vuelta al bosque", "Dolor supremo", "Martirio". De ella dijo José Martí: "se hacen versos de la grandeza, pero sólo del sentimiento se hace poesía". Vivió sus último años en el municipio habanero de Regla, donde murió el 25 de mayo de 1922.





LA MELANCOLIA

Yo soy la virgen que en el bosque vaga
al reflejo doliente, de la luna,
callada y melancólica, como una
poética visión.
Yo soy la virgen que en el rostro lleva
la sombra de un pesar indefinible;
yo soy la virgen pálida y sensible
que siempre amó el dolor.


Yo soy la que en un tronco solitario,
reclino, triste, la cansada frente,
y dejo sosegada y libremente
mis lágrimas rodar.
Soy la que de un lucero, al brillo puro,
con las manos cruzadas sobre el seno,
me paro a contemplar del mar sereno
la triste majestad.


Yo soy el ángel que contempla ínmóvil
en el cristal del lago, su quebranto,
y en el agua, las gotas de su llanto
móvil onda formar.
Yo soy la aparición blanca y etérea
que a la montaña silenciosa sube,
y allí, bajo las alas de una nube,
se sienta a sollozar.


Yo soy la celestial “Melancolía”,
que llevo siempre en mis facciones bellas
de las tibias y cándidas estrellas
la dulce palidez.
Y que anhelo sentada en los sepulcros,
sentír, al suave rayo de la luna,
las perlas de la noche, una por una,
en mi frente caer.


Y doblando mi rostro de azucena,
en un desmayo blando y halagüeño,
cerrar los ojos al eterno sueño,
tranquila y sin pesar.
Y apoyada en un árbol la cabeza,
a su sombra sentada, blanca y fría,
que me encuentren sonriendo todavía,
mas ya sin respirar.

El Crítico

Published by Ariesky Castillo under on 14:46



Hoy quisiera compartir con ustedes los datos de un poeta, a quien se le atribuye la categoría de haber sido el primer crítico profesional de Cuba. Domingo del Monte nació en Maracaibo, Venezuela, el 4 de Agosto de 1804 y su primera residencia en nuestra isla fue Santiago de Cuba en 1810. En1816 ingresó en el Seminario de San Carlos y en 1819 en la Universidad de la Habana. Allí conoció a José María Heredia, cuya amistad cultivó durante casi toda su vida. Colaboró en El Americano libre, El Revisor Político y Literario, El Observador Habanero. En 1823 ocupó por breve tiempo el cargo de secretario del Juzgado de Guane, en Pinar del Río. En 1827 se graduó de Licenciado en Derecho Civil. Trabajó en el bufete de Nicolás María de Escobedo, con cuya ayuda económica emprendió un viaje a Estados Unidos y a Europa. Conoció a personajes europeos y americanos de la política y de las letras, con los que sostuvo una correspondencia importante. A mediados de 1829 regresó a La Habana, donde fundó, en compañía de Jesús Villariño, La Moda; o, Recreo semanal del bello sexo. En compañía de Bachiller y Morales publicó El Puntero Literario en 1830. “En su casa, tanto en la ciudad yumurina como cuando vivió en la Habana, se reunían los mejores cerebros de la época: Jorrín, Poey, Govantes, los Milanés, Santos Suárez, Zambrana y otros más. Coleccionaba poesías de los autores españoles y cubanos más notables, siendo Del Monte un conocedor profundo de la literatura y de la Historia de España. Ingresó en la Sociedad Económica de Amigos del País, donde ocupó diversas secretarías y promovió la creación de la Academia Cubana de Literatura. Colaboró en la Revista Bimestre. Publicó en La Aurora de Matanzas y en El Pasatiempo y formó parte de la Sociedad Patriótica. En 1836 se radicó en La Habana. Su casa fue centro, de la vida intelectual del país. Creó un famoso sistema de tertulias, en el cual se leía la obra de todos los que participaban, hasta incluso las pruebas de galera. Allí se le hacía crítica de corte constructivo que mejoraba considerablemente la redacción de las obras que eran expuestas. Entre los principales asistentes a estas reuniones se encontraban José Jacinto Milanés, José Manuel de Cárdenas y Juan Francisco Manzano, este último era un negro esclavo que gracias a del Monte pudo alcanzar la libertad. Colaboró en El Eco de Madrid, España, en el Aguinaldo Habanero, El Álbum y El Plantel 1838, donde publicó sus estadísticas sobre la educación primaria y su artículo “Moral religiosa” que dio inicio a una polémica con José de la Luz y Caballero. Redactó el Proyecto a la Reina de España en nombre del Ayuntamiento de la Habana pidiendo leyes especiales para Cuba 1838. Ese año fue nombrado miembro honorario de la Academia de la Historia de París. Según Calcagno, fue también miembro de la Academia de Historia de Madrid y de la Sociedad de Estadística. Fue visto con recelo por las autoridades españolas debido a su amistad con el cónsul inglés Turnbull. Tuvo que abandonar Cuba y partió hacia Filadelfia 1842. Acusado por Plácido (Gabriel de la Concepción Valdés) ante los jueces de la Conspiración de la Escalera, fue llamado a presentarse ante el Tribunal Militar. Decidió permanecer en París, donde publicó, en Le Globe (1844), una carta justificatoria en la que propone como solución al problema de la esclavitud, el trabajo de blancos libres. En 1845 O'Daniel desatendió su solicitud de regresar a Cuba. Combatió la propaganda anexionista. Se le trató de implicar, al igual que a José Antonio Saco, en las actividades del Club de Anexionistas de Madrid. Se le desterró de la capital, a la cual regresó en 1852. Falleció en la ciudad española de Madrid, el día 4 de noviembre de 1853. Pasado un año, sus restos fueron trasladados a La Habana. Dejó inéditos varios trabajos. Su correspondencia fue recogida por la Academia de la Historia de Cuba en 7 tomos, bajo el título Centón epistolario de Domingo del Monte.



Fragmentos de
El Veguero



Al tabaco cantemos, riqueza del cubano
y del mundo delicia apetecida:
consuelo del humano
que en amargos extremos
y de penas el alma combatida,
a la pipa querida
se llega, y por encanto al fumar deleitoso
cesa su doloroso
incómodo penar y triste llanto.
Del orbe fumadores,
al tabaco entonad dignos olores.
..........

El humo suave, oliente del puro peregrino
halaga ya mi olfato delicado
y mi arrugada frente
al grato olor divino
despejado se esparce. Alborozado
recuerdo sin cuidado
mis años juveniles:
Amistad y amoríos
por necios extravíos
los juzgo y por errores infantiles:
mi cítara y mis puros
amigos son y amantes más seguros.
..........

El Trovador Cubano

Published by Ariesky Castillo under on 12:43



Hoy quisiera hablarles de quien fue considerado el fundador de la poesía popular, el primero entre nosotros que extrajo su poema de lo popular, de sus ritmos y sus fiestas. Por lo que fue conocido con el nombre de “El Trovador Cubano”. Francisco Poveda y Armenteros nació en La Habana en 1796. Pasó la mayor parte de su vida en Sagua la Grande. La vida fue muy difícil para él, teniendo que acudir a los más diversos oficios y ocupaciones para librar el sustento. Fue sabanero, peón de ganado, actor dramático, capitán de partido, amanuense, profesor de instrucción primaria, empleado de ingenios y cafetales, hasta llegar a los 83 años, a cuya edad tuvo que vender viandas en la villa donde residía. En 1830, siendo actor de la calle de Cienfuegos en La Habana, publicó “La Guirnalda Habanera”, coleccíon de sus poesías. Su estilo era fácil; su labor fecunda, y su inspiración ruda y extraordinaria. También en 1830 publicó sus "Poesías a Cuba"; un año más tarde "Rosas de amor". En 1863 se imprimió en Sagua la Grande una colección de sus obras, aunque incompleta, entre las que se encuentran las composiciones "A una madre", "Descripción de los guajiros", "La vida del mayoral" y "La chorrera del guamá".Poveda murió en Sagua la Grande en 1881. Fue fundador de la tendencia llamada criollista, que expresa la vida del campo, los juegos y amores de los campesinos, poniendo, con frecuencia, como dice Max Henriquez Ureña, “en acción y movimiento una vasta utilería de tipo localista". Poveda tuvo siempre un especial orgullo en considerarse el fundador de esa tendencia criollista. Cultivó el romance, pero acaso fuera en la décima donde expresó sus mejores momentos poéticos.






Fragmentos de
"Descripción de los Guajiros"


....


En estos mis versos llanos
las clases describiré,
y si a Cuba antes canté,
hoy cantaré a los cubanos,
si mis esfuerzos son vanos,
si no alcanza mi razón
a formar la descripción
con la debida belleza,
culpad sólo a la pobreza
que tiene mi inspiración.




Sentadas, pues, estas bases,
también demostrar aspiro
que no se pinta al guajiro
en una, sino en tres clases,
musa, adelante no pases
sin distinguirlas primero:
una, guajiro estanciero,
y segunda el mayoral;
tercera y más general,
el guajiro sabanero.


.......