El Centauro Bigotudo

No existe distancia física que impida el abrazo de las almas

TORONTO, CIUDAD DE MI ESPERANZA

Published by Ariesky Castillo under on 14:51


TORONTO, CIUDAD DE MI ESPERANZA
A Patricia

Llueve un amanecer como el suspiro de las hojas,
Una hoguera de náufragos.
Sueños que alguna vez mutilé de mi garganta
Hoy regresan con alas y otros nombres.
Nacen de esta ciudad,
Llegan al cielo,
Me hechizan con el Niágara y sus pinos,
Mientras me llueve la magia de esta ciudad siempre mía,
Aguardando mi nave, cual si fuese mi Penélope,
O alguna musa que avizora la esperanza
Con su mirar de fuego inagotable,
Sus manos de luz,
Su risa de luz,
Su cuerpo de luz,
Desnuda los icebergs que albergó mi fe,
Anida en mi pecho como un ave migratoria,
Un ser alado que me hace sentir una montaña.
Al fin puedo decir quien soy
Y tú me alientas,
He tenido un abrazo con mi alma y tú me alientas,
Porque veo las cenizas de mis penas
Y me alientas,
Me elevas,
Me impulsas
A buscar el infinito de mis ancias,
Mientras me inundo de ti,
Porque soy otra ciudad sepultada por el mar
Y hoy andas tú por estas viejas calles que me habitan,
Para que llueva este amanecer sobre mis ojos
Cuando brotas en cada poro de mi cuerpo,
Cuando tus labios se funden en los mios,
Cuando resucitamos de la nada,
Cuando el mundo se aparta de nosotros para mirarnos desde abajo

Grisóstomo, el Sonetista

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El próximo 20 de octubre se cumplirán 150 años del natalicio del poeta y periodista cubano Enrique Hernández Miyares, quien dentro de la poesía cubana descolló por su producción sonetística. Y, aunque sus méritos literarios fueron significativos, no menos lo fue su condición de patriota sincero y hombre enterado de los asuntos nacionales. Nació en Santiago de Cuba en el año 1859, y a los quince años se estableció con su familia en La Habana. Casi adolescente aún se inició en el periodismo con Diego Vicente Tejera. Como periodista desarrolló una amplia labor durante años en múltiples publicaciones. Fue redactor del Diario de Señoras y de El Almendares. Como corrector de pruebas y colaborador trabajó en El País. Su labor más importante la desarrolló en La Habana Elegante, cuya dirección ocupó a partir de 1888. Con Alfredo Zayas fue codirector de La Habana Literaria, que surgió tras la desaparición de la anterior en 1891. Durante estos años se vincula estrechamente con Julián del Casal, una de las figuras cimeras de la corriente modernista en Cuba. A pesar de esto, Hernández Miyares no se adhiere a este estilo, “aunque alguna huella, siquiera circunstancial y ligera, habían de dejar en él las nuevas tendencias”, según afirma el crítico Max Henríquez Ureña. Tras la muerte de Casal presidió el comité encargado de levantar un mausoleo al poeta e instituyó el “Día de Casal” el 21 de octubre. En 1895 emigró a Estados Unidos, donde perteneció a la redacción del periódico Patria y dirigió el semanario Cacarajícara, por lo que su labor desde la prensa, al servicio de la independencia, fue valiosa. Regresó a Cuba en 1903 y se reintegró al periodismo. Con Diego Vicente Tejera publicó La Victoria. Fue redactor de El Triunfo, en el que publicaba artículos sobre temas de actualidad. Colaboró en La Discusión y El Fígaro. Fue miembro fundador de la Academia Nacional de Artes y Letras y secretario del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana. Como ministro plenipotenciario asistió a las fiestas del aniversario de la independencia de México. Cuando se habla de Hernández Miyares enseguida aflora su condición de sonetista y, en particular, el recuerdo de “La más fermosa”, un célebre soneto, acerca del cual se tejió una campaña de plagio finalmente desechada, fue una de las composiciones más populares de comienzos del siglo XX. Hernández Miyares murió en La Habana el 2 de agosto de 1914. Perteneció a la generación de intelectuales cubanos que, además de compenetrarse íntimamente con la independencia, alcanzaron a vivir los primeros años del siglo XX y dejaron su impronta en el panorama cultural de la naciente república. Utilizó los seudónimos Grisóstomo, Hernán de Henríquez y Juan de Jiguaní. Sus libros se publicaron póstumamente: El titulado “Obras completas de Enrique Hernández Miyares I - Poesías” fue preparado por José Manuel Carbonell y vio la luz en 1915; al año siguiente apareció “Obras completas de Enrique Hernández Miyares II - Prosas”, también preparado por Carbonell.

La Más Fermosa

Que siga el caballero su camino,
Agravios desfaciendo con su lanza;
Todo noble tesón, al cabo alcanza
Fijar las justas leyes del destino.
Cálate el roto yermo de Mambrino
Y en tu rocín glorioso altivo avanza,
Desoye al refranero Sancho Panza,
Y en tu brazo confía y en tu sino.
No temas la esquivez de la fortuna;
Si el caballero de la Blanca Luna
Medir sus armas con las tuyas osa,
Y te derriba por contraria suerte,
De Dulcinea, en ansias de tu muerte,
¡Di que siempre será la más fermosa!

Triste Ciudad

Published by Ariesky Castillo under on 12:35


TRISTE CIUDAD



Tengo cientos de galeones hundidos en la profundidad de mi esperanza,
Decenas de armadas invencibles convertidas en cenizas.
Son una carga pesada que me roba el impulso,
Son como dardos que destrozan mis alas enfermas de reposo,
Es la ausencia de Dios que no regresa, no me mira con los pies descalzos
Y el alma que renuncia a la derrota.
¿Son estos mis sueños, los ambiciosos,
Los inmaduros ?­
¿Los que inundaban mis venas y enarbolaban banderas de triunfo en los puertos distantes?
He sufrido más derrotas que el Imperio Persa
Y mi orgullo cabalga como el primer día,
No tengo ejército
Ningún soldado se atrevería a seguirme,
Mucho menos a entenderme.
(Los soldados tienen prohibido pensar).
¿Cuánto tardaremos en reconstruir esta ciudad,
Agrietada por el golpe de la ausencia?
¿Cuándo dejaremos de robarnos la esperanza, esculpiendo la miseria en nuestro mármol?
¿Acaso nadie ve que el parque esta llorando,
Que la iglesia esta llorando,
Que los edificios, las ruinas, el prado y sus estatuas
Lloran por las enlodadas calles de esta ciudad que duerme en mi pecho?
Como una gaviota tímida y enferma,
A través de sus campanas dejan escapar un gemido de nostalgia,
Por lo que alguna vez fue,
O tal vez por la ceguera de sus hijos,
O tal vez porque empezamos a dolerle
Y ahora somos un cáncer que habita sus pulmones.
¿Acaso porque brindamos por los que se van y no por los que luchan,
Mientras las familias se ahogan en el barro?
¿Acaso porque aun sigo cabalgando sin ejército
Y soy el único que conserva el orgullo?

Hilarión y su Lágrima Infinita

Published by Ariesky Castillo under on 14:29





Ayer leí un poema que había escuchado cuando era niño y no pude detener mi curiosidad hasta investigar quién había escrito tan maravillosos versos. Luego supe que el autor fue el poeta y periodista cubano Hilarión Cabrisas, nacido en La Habana en 1883 y fallecido tempranamente en 1939. Cursó sus primeros estudios en Barcelona y se graduó de bachiller en el Instituto de Matanzas. Durante algún tiempo trabajó con la compañía dramática de Enrique Borrás. De vuelta a Matanzas, participó en las tertulias que con el nombre de Areópago Bohemio se celebraban en los bajos del Palacio Provincial. Se inició en el periodismo en La Nueva Aurora, de Matanzas, y pasó después a La Correspondencia, de Cienfuegos. En 1917 se traslada a La Habana. Trabaja en El Día como jefe de redacción y también colabora en Diario de la Marina, Heraldo de Cuba, El Fígaro. Fue miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, del Círculo de Bellas Artes (de cuya Sección de Literatura era presidente al morir), de la Asociación de Escritores Americanos y de la Asociación de la Prensa, de la que fue secretario. En el Concurso Bracale (1918) fue premiado su libreto para ópera "Doreya", el cual, con música de Eduardo Sánchez de Fuentes, fue estrenado en el Teatro Nacional de La Habana el 7 de febrero del mismo año. Su poesía contribuyó en gran forma a la renovación de las letras cubanas, destacándose en el ambiente intelectual como mentor de un lenguaje simple y sin artificios.«Breviario de mi vida inútil» en 1932, «La caja de Pandora», «Sed de infinito» y «La sombra de Eros» en 1939, constituyen parte de su obra poética. Aquí les dejo el poema que me hizo recordar:


La Lágrima Infinita

¡Esa!... La que en el alma llevo oculta;
la que no salta afuera ni se expande
en la pupila; la que a nadie insulta
en un alarde de dolor: la grande,
la infinita, la muda, la sombría,
la terca, la traidora, la doliente
lágrima de dolor, lágrima mía,
que está clavada en mí profundamente!
La que no da una tregua ni un consuelo
de dulce sollozar. La que me hiere,
y me punza, y me obsede, y pone un velo
turbio en mis ojos; la que nunca muere
ni nace a flor de rostro; la que nunca
refrena su latir; la que no intenta
asomarse a la faz y queda trunca,
y hace la pena interminable y lenta...
Cántaros secos, áridos, mis ojos;
páramos sin frescura ni rocío;
febricitantes de escrutar los rojos
límites, del espacio y del vacío...
¡Esa!... La que no llega, ni ha llegado,
ni llegará a los ojos nunca... ¡nunca!...
Mi lágrima tenaz que no ha mojado
el Sahara estéril de mi vida trunca,
¡Ésa... no la verás, porque en la calma
de mis angustias, se ha trocado en perla!
Para verla hace falta tener alma;
y tú, ¡no tienes alma para verla!...

El Poeta en "Almaviva"

Published by Ariesky Castillo under on 16:38




Hablar del periodista, poeta, escritor y polígloto Francisco Sellén sin hacerlo de su hermano Antonio resulta difícil, aunque es justo reconocer que desarrolló una meritoria labor en diversos ámbitos de la literatura. De su natalicio, en Santiago de Cuba, se cumplirán 171 años este 10 de octubre. Hijo de un capitán español y una criolla, tuvo la posibilidad de embarcar hacia España y allí cursar estudios, aunque su preparación académica concluiría en Cuba, una vez de regreso. Un volumen de versos titulado “Estudios Poéticos” dio a conocer a los hermanos en 1863; este era un tomo con traducciones de diferentes idiomas. Colaboró en Floresta Cubana, El Correo Habanero, El Tiempo Álbum cubano de lo bueno y lo bello, Bolsa, La Aurora, Cuba Literaria, Revista Habanera, Prensa, El Siglo, La Opinión, Revista del Pueblo, El Kaleidoscopio. Fundó, junto a su hermano Antonio, el Heraldo Cubano, periódico bilingüe español-inglés. Dos años después, en 1865, publicaba Francisco su “Libro íntimo”. Más adelante ven la luz “Poesías” (1890) y “Cantos a la patria” (1900). Max Henríquez Ureña apunta que: “sus versos atesoran corrección y buen gusto. No fue, sin duda, un alto poeta, pero alcanzó elevación en estrofas de inspiración filosófica.”Desde joven se vinculó Sellén a otros intelectuales como Rafael María de Mendive, Anselmo Suárez Romero y Ramón Zambrana, integrando el Partido Reformista que aspiraba a conseguir de España concesiones políticas, económicas y sociales. Pronto, no obstante, se deshizo esta ilusión y, llegado el momento de la independencia, Sellén eligió sin titubeos el camino de la libertad. Fue detenido y deportado a España, de donde se fugó para emigrar a Estados Unidos. Allí conspiró por la independencia de Cuba, y hasta se enroló en una expedición frustrada que motivó su apresamiento en Nassau. Al fracasar este intento vuelve a Nueva York, donde, al igual que su hermano, se ocupa en el periodismo y la enseñanza. Colaboró en Correo de la Tarde, La Familia, Aurora del Yumurí, Revista Cubana, de Cuba; El Mensajero de las Familias, Ateneo, Revista Contemporánea, de España; Ilustración Americana, Mundo Nuevo, Museo de las Familias, El Educador Popular y La América Ilustrada, de Estados Unidos. Figuró en la colección poética “Arpas amigas”. En 1882 regresó a La Habana, pero pronto vuelve a Nueva York. Colaboró por esa época en El País, Cuba y América y El Fígaro. Desde la emigración se hizo sentir su quehacer periodístico y en 1875 publicó su versión de “Intermezzo lírico”, de Heinrich Heine, el célebre poeta alemán. En Estados Unidos conoció a José Martí y colaboró con él en la fundación del Partido Revolucionario Cubano. A raíz de la publicación de “Poesías”, Martí escribió: “No en vano saludan los artistas de la palabra, como obra mayor, su libro fino y sincero de las Poesías, donde la pena mínima no afea, importuna, el cuadro universal, sino que con el fuego oculto del dolor, ilumina y revela la hermosura del mundo.” Su poema dramático titulado “Hatuey”, aunque se considera una de las manifestaciones más logradas de la corriente indigenista en Cuba, no llegó a las tablas, como tampoco su tragedia “La muerte de Demóstenes”, publicada póstumamente. De sus obras dramáticas sólo una fue representada: “Zuelika”, de un único acto y traducida al inglés (Nueva York, 1901), puesta en escena en el Berkeley Lyceum en abril de 1893. Como poeta, Francisco Sellén dejó muestras de una inspiración que podía alcanzar tonos convincentes y bellas imágenes. Separatista convencido, Francisco Sellén prefirió no regresar a Cuba hasta después del cese de la dominación española. En su patria trabajó en el Departamento de Hacienda hasta su muerte el 9 de mayo de 1907. Varias traducciones suyas aparecen en el libro de su hermano Antonio, “Ecos del Sena”. Antes de morir donó su biblioteca a la Biblioteca Nacional de Cuba. Usó el seudónimo Almaviva.




A Una Flor Marchita
(fragmentos)
¡Y te encuentro en tal estado
pobre flor del alma mía!
¡De cuánta melancolía
mi corazón has llenado!
Porque al verte me ha asaltado
tan triste presentimiento,
que el inefable contento
que tuve al besar tus hojas,
¡no borra, no, las congojas
de este angustioso momento!
Así, lleno de amargura,
dije, veré deshojada,
marchita y abandonada
la flor ¡ay! ¡de mi ventura!
Así, de tanta ternura,
de tanto infinito amor,
de tanta luz y esplendor,
sólo quedará ¡Dios mío!
a este corazón sombrío,
¡llanto, tristeza y dolor!
Morirá así la pasión
que fue el alma de mi vida,
y veré desvanacida,
y por siempre, ¡mi ilusión!
Desgarrado el corazón,
presa del mortal quebranto,
veré crecer entretanto
la flor del recuerdo triste,
que cuando ya nada existe
renace bañada en llanto.
…........

Recordando a Iñigo

Published by Ariesky Castillo under on 14:00



Estimados lectores, en el día de ayer se cumplieron 195 años del nacimiento del poeta cubano Ignacio María de Acosta y Guerra . Aunque nacido en La Habana el 4 de octubre de 1814, la mayor parte de su vida transcurrió en Matanzas. Se quedó en esta ciudad, ya definitivamente, en 1833. Hay, pues, motivos para considerarlo un escritor matancero nacido en La Habana. Buena parte de su producción lírica vio la luz en la prensa, de ahí que resulte necesaria la revisión de publicaciones como La Guirnalda, El Yumurí, La Aurora de Matanzas, Aurora del Yumurí —de esta fue redactor—, El Duende y Liceo de Matanzas, en todas ellas colaboró, si bien acostumbraba firmar algunas a veces con seudónimo, ya fuera el de Iñigo, o mediante sus iniciales I. M. de A. En 1845 publicó su cuaderno titulado "Delirios del Corazón". "Poesías Amatorias", que vio la luz en Matanzas y 13 años después su "Romance histórico y geográfico de la Isla de Cuba", que fue texto de lectura para las escuelas primarias gratuitas de la región de Matanzas. En su enjundiosa Evolución de la cultura cubana, José M. Carbonell y Rivero apunta: “Su poesía es elegante, correcta, sencilla, clara (…), posee personalidad, inspiración, naturalidad.” Hacia la mitad del siglo XIX fue Ignacio María de Acosta y Guerra un escritor muy conocido entre sus convecinos matanceros y hasta popularidad nos atreveríamos a decir que alcanzó, en particular a través de una de sus composiciones más leídas "El carretero y el eco", en que las últimas sílabas de cada estrofa son reproducidas por el eco. En el año de 1847 se estrenó una obra suya de teatro, en un acto, titulada "Un novel por protección". También colaboró en publicaciones habaneras como El Artista, Flores del Siglo, Revista de La Habana y con Emilio Blanchet —matancero, poeta y otro de los muchos olvidados— editó el Aguinaldo de Luisa Molina en 1856. Un tercer libro de Acosta y Guerra se incluye en su bibliografía, el titulado "Poesías", publicado póstumamente por una imprenta de Nueva York, en 1893, y que preparó su hermano. Ignacio María trabajó como profesor en varios colegios, fue cofundador y director del Colegio Matancero y también inspector de escuela en Matanzas. Años después se le nombró juez examinador para las oposiciones del Colegio Municipal, por lo que su mayor desempeño estuvo relacionado con el magisterio. Murió en Matanzas el 24 de diciembre de 1871 y una muestra de su obra aparece en la recopilación preparada y prologada por José Manuel Carbonell bajo el título "La poesía lírica en Cuba", publicada en varios tomos en 1928.




EL CARRETERO Y EL ECO
(Fragmentos)
En un pantano atascado
a orillas del Yumurí,
hecho estaba un renegado
el carretero Juan Prado,
Bravo como un cayarí.
Cual carretero de ley
juró como un condenado
al gritar desesperado:
¡Perla Fina, tesia buey!
Y de allá del otro lado
una voz le dijo : -(¡Ey !)
Mal rayo del Dios bendito
¿Quién demonios me llamó?
¿Qué quieres? Lo ves maldito,
ya el eje se me torció -(¡Sió!)
A callar a sus gallinas,
si las tiene o las robó.
¡Perla Fina, Tesia Buey!
¡A mí nadien me calló! -(¡Yo!)
Pues salga, salga al camino
si es tan cheche o es tan curro,
salga, salga al endino
y verá como lo aburro. -(¡Burro!)

Burro será usted, Atrevido,
insolente, deslenguado,
¡ven acá que se ha partido
el cuchillo que he comprado! -(¡Prado!)
...............

Murió el Poeta

Published by Ariesky Castillo under on 12:27




Hoy recibí la lamentable noticia de que el escritor Cintio Vitier, una de las más destacadas figuras de la intelectualidad cubana contemporánea, falleció ayer, 2 de octubre, en La Habana a los 88 años de edad. Poeta, narrador, crítico, investigador literario y profesor universitario, Vitier nació el 25 de septiembre de 1921 en Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos, pero tenía la nacionalidad cubana. Cintio Vitier fue una de las grandes voces de la poesía latinoamericana contemporánea. Junto con José Lezama Lima, su fundador, Eliseo Diego, Octavio Smith, Julián Orbón, Cleva Solís y Fina García Marruz, con quien estaba casado desde 1947, formó el Grupo Orígenes, uno de los colectivos poéticos y culturales más sólidos que ha dado la cultura cubana. Vitier comenzó sus estudios en el colegio Froebel, fundado por su padre, Medardo Vitier, en Matanzas. En 1935 se trasladó a La Habana. Estudió en el colegio La Luz, donde conoció al poeta Eliseo Diego. Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de La Habana. Se graduó como doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana en 1947, pero nunca ejerció la carrera. Cintio Vitier es un ejemplo singular de fidelidad a la escritura y la poesía, a través de las cuales ha ejercido un perdurable magisterio. A los 17 años publicó su primer poemario y desde entonces y hasta la aparición de Nupcias (1993) no dejó de frecuentar el género, en el que expresó con un lenguaje sin artificios sus convicciones y contradicciones: “La aridez y el amor/ tuvieron nupcias en mí”. Lo mejor de su poesía está recogido en Vísperas (1953), Testimonios (1968) y Antología Poética (1993). En esa larga búsqueda de sí mismo encuentra también un nuevo sentido de la solidaridad humana. Trabajó como profesor en la Escuela Normal para Maestros de La Habana y en la Universidad Central de las Villas. De 1962 a 1977 fue investigador literario en la Biblioteca Nacional José Martí. Dirigió la edición crítica de las Obras completas de Martí en el Centro de Estudios Martianos hasta 1987 y la edición crítica de Paradiso, de José Lezama Lima (Madrid, Colección Archivos, 1988). Traducido a varios idiomas. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1988. Le ha sido conferido el Premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe "Juan Rulfo" correspondiente al año 2002. Era el presidente del Centro de Estudios Martianos.

La Casa

Ah de mi casa, este navío a tumbos
siempre en el mismo sitio navegando
quién sabe hacia qué luces y qué rumbos,
anocheciendo, madre, navegando:
yo que te vi agrietada en los retumbos
de la tormenta, y que te oí aullando
quién sabe hacia qué luces y qué rumbos,
amaneciendo, madre, y navegando:
tálamo, cuna, tumba, lira, cerco,
estudio, cena, púrpura, ceniza,
infierno, paraíso, barco terco:
sé que nos llevarás en llanto o risa
hasta dejarnos en los fuertes brazos
que nos llaman -y tú, hecha pedazos.